jueves 7 de abril de 2011

La relajación, un camino alternativo hacia la felicidad

Definitivamente todos queremos ser felices. La máxima sensación que puede experimentar el ser humano es la felicidad. Cómo alcanzarla ha sido objeto de numerosos estudios, grandes grupos de estudio, congregaciones dedicadas a buscarla, gobiernos enfrascados a veces en utopías, y muchas más aproximaciones e intentos para encontrar la receta ideal o por lo menos aproximada para encontrar, y vivir la felicidad.

Primero definamos, aunque parezca ocioso, que es la felicidad y que es ser o estar feliz.  Tanto la Real Academia de la Lengua Española como la más profana Wikipedia, han definido la felicidad como un “estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada y buena. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría.”

Feliz será aquella persona que ha logrado sentir ese estado de ánimo una vez conseguida su meta, o ha sido alcanzado por aquello que considera bueno y deseado. Las repercusiones en su psiquis y en su organismo se harán palpables para sí y para quienes lo rodean.

Más allá de todas las consideraciones que puede traer la felicidad obtenida por algún acontecimiento no planificado, o por lo menos, no esperado, como puede darse por una noticia que represente el logro de una aspiración, o la satisfacción plena de una necesidad. Nosotros podemos preparar nuestra mente y también nuestro cuerpo mediante diferentes técnicas para disponerlo hacia la felicidad. Algunas de estas incluyen la relajación y la meditación..

Todos estamos conscientes de que uno de los males modernos que más nos agobian y nos impiden tener una vida feliz, es el estrés. Éste carcome lenta pero inexorablemente nuestras mentes y nuestros cuerpos, hasta destruirnos. Una forma de combatirlo es mediante la relajación.


Relajándonos estaremos un poco más lejos de la tensión, y un poco más cerca de la paz, la tranquilidad, un peldaño más cerca de la felicidad.


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Caminos para relajarse

1.- Con técnicas de respiración
2.- Mediante la meditación.
3.- Prácticas de Yoga
4.- Acupuntura
5.- Practicando un hobby
6.- Leer algo de nuestra preferencia
7.- Oir música
8.- Realizar una actividad no rutinaria
9.- Practicar algún deporte
10.- Una sesión de masajes
11.- Hipnosis

De hecho, éstas y muchas otras técnicas de relajación buscan que disminuya la tensión tanto emocional como física del individuo. El que una o varias de ellas funcionen para cada quién es cuestión personal. Uno debe intentar aquellas que considere apropiadas, y en lo posible repetir con frecuencia las que más lo relajen. A mayores periodos de relajación, la paz interna y la sensación de bienestar, siempre apostarán hacia un individuo con mayores niveles de felicidad.


Una técnica de meditación

De las formas que se han citado y mediante las cuales podemos alcanzar la relajación, una de ellas quizás merezca una atención especial: la meditación.

La meditación se refiere a un estado del individuo en el que su mente y su cuerpo se relajan y enfocan de una manera consciente. El enfoque se hace sobre algún objeto externo o interno, algún pensamiento, alguna idea, el propio ser, o incluso el mismo estado de concentración.

Existan diversas formas de meditar pero todas ellas se basan en ciertos principios básicos de los cuales el más importante es remover de nuestra mente todo pensamiento negativo, fantasias, divagaciones, y concentrándonos serenamente en un objeto.

La meditación comienza por encontrar un lugar sereno y apacible, donde las distracciones y los ruidos mundanos no puedan alcanzarnos, o por lo menos se encuentren lo suficientemente atenuados para no alterarnos.

Adoptar una posición cómoda es vital. No es necesario que sean los “cliches” del cine o la televisión, con que sea confortable para nosotros bastará. Aunque suene raro, la posición cómoda que adoptemos, puede incluso en un extremo referirse a aquella que se conserva mientras realizamos una caminata, es decir, meditar aún cuando estemos en movimiento. Lo importante de la posición es que nos permita relajarnos y concentrarnos.

Independientemente de la posición que adoptemos, ésta debe permitirnos relajación y concentración.

Estando de pie o sentados, la espalda debe estar recta sin estar tensa o tirante. Vestir ropas confortables ayudará a despejar la tensión del cuerpo.

El lugar sereno y apacible que hayamos escogido para nuestra meditación debe ser para nosotros reconfortante y hacernos sentir cómodos. Colocar algunas esencias agradables si es posible nos ayudará bastante.

No es imprescindible que emitamos ningún tipo de sonido rítmico, pero sí que mantengamos controlada nuestra respiración, haciéndola pausada y profunda pero sin forzarla demasiada.


Inicia tu meditación ahora, cerrando los ojos, enfócate en cada una de las partes de tu cuerpo, comenzando desde las extremidades hacia tu centro. Imagínate cada una de ellas de manera individual, visualiza cada músculo, cada tendón, cada articulación y concéntrate en liberar de ellas toda tensión que pueda estar presente. Relaja esa parte y sigue con otra.

Cuando hayas completado lo anterior, con los ojos cerrados de preferencia, comienza a concentrarte en algún pensamiento o en algún tipo de objeto. Mantén esta concentración hasta el punto en que sientas que todo tu cuerpo y mente se encuentran absolutamente relajados y libres de opresión, física o mental.

Todo proceso como la relajación y la meditación que nos permita alejarnos de los problemas mundanos y del estrés de la vida, siempre será un camino alternativo hacia la felicidad, o por lo menos un elemento invalorable que coadyuva a alcanzarla. Pues bien dicen, que la verdadera felicidad es la que viene de adentro de uno mismo.

miércoles 1 de diciembre de 2010

Los beneficios de una actitud positiva

Hace poco leí un artículo sobre lo beneficioso que puede ser mantener una actitud positiva ante la vida.

Este artículo comenzaba haciendo dos preguntas:

Primera pregunta
¿qué clase de pensamientos tienes en este momento, los calificarías de positivos o más bien como negativos?
Segunda pregunta
¿Si te encontraras con alguien en la calle, esa persona sería capaz de adivinar lo que estas pensando?

La respuesta a la primera pregunta depende de ti, pero la respuesta a la segunda pregunta es dificil de responder, y es más probable que estemos haciendo suposiciones sobre lo que pueda pasar. Es decir, dificilmente la gente podrá saber lo que estas pensando, pero si podrán más o menos darse cuenta de lo que estas sintiendo.

Ahora el autor te invitaba a hacerte otra pregunta: ¿Si entras en una fiesta donde estan tus amigos, estos se callan como si algo terrible hubiera pasado, o por el contrario todo el mundo se pone a la expectante de lo que vayas a decir o a hacer?

¿Quieres saber algo? La respuesta a estas preguntas dependen en definitiva de tu estado de ánimo, de tu actitud hacia la vida.

Se ha dicho, y se repite mucho que los pensamientos son algo muy poderoso. Afectan tu actitud hacia la vida. La actitud que muestres se reflejará entre otras cosas en tu apariencia. A no ser que seas muy bueno para disimular.

Pero, tu actitud no sólo te afecta a ti, también afecta a las personas que están a tu alrededor.

Los pensamientos positivos tienen el efecto de hacerte sentir pleno, satisfecho. Efectivamente son capaces de darte una razón para vivir, una sensación de ser útil y necesario, de tener una finalidad en la vida, de estar destinado a logros en la vida, Pero además, las personas que rodean a una persona con pensamientos positivos, generalmente reciben como efecto de ellos una sensación energizante y motivadora.

Los pensamientos negativos por el contrario, ejercen sobre las personas que te rodean un efecto debilitante. Además de que te dan un aspecto sombrío y deprimente, además de triste, los pensamientos negativos pueden convertir una ocasión feliz en un amargo y funesto momento.

Efectivamente, las actitudes positivas y los pensamientos positivos atraen a la gente,  a contramano, las actitudes negativas las alejan. Las personas tienden a como mecanismo de defensa a alejarse de aquellos con pensamientos y actitudes negativas.

Aquel autor del que leí lo que hoy te cuento, dijo que también se suele definir a la actitud como aquella forma en la que miramos al mundo. Si escogemos enfocarnos en las cosas negativas de ese mundo, por seguro que nacerá en ti una actitud negativa, más al contrario, si nos enfocamos en lo positivo que está a nuestro alrededor, por seguro que nuestra actitud tenderá a ser también positiva.

Manteniendo una actitud positiva, siempre nos permitirá obtener ganancias y beneficios en nuestra vida. De hecho, nuestra salud será la que más se beneficiará, también nuestro círculo de amistades se verá fortalecido y aumentará. Las actitudes positivas, te permiten combatir el estrés natural de la vida y los habituales problemas que nunca faltan. Estarás mejor preparado para afrontarlos.

La actitud positiva comienza en uno mismo.

La actitud positiva comienza en uno mismo, en la imágen que uno pueda construirse de uno mismo: amarse, estar y sentirse satisfecho, seguros y confiados en nuestro ser. Los que nos rodeen probablemente se contagiarán de nuestra actitud y se sentirán de la misma manera. Por el contrario las actitudes negativas te harán sentir mal y harán sentir mal a los demás.

Si se quiere mantener una actitud positiva, tienes que comenzar pensando de una manera sana. Esto es probablemente algo muy dificil de conseguir en estos días ya que todo lo que nos rodea, las noticias que nos bombardean tienen de todo menos pensamientos sanos y positivos.


Si lo que quieres es tener una visión más saludable de la vida, necesitas pensar en cosas felices, y escuchar y ver cosas positivas. Dirás, al igual que yo dije al leer ese articulo, y ¿cómo se hace eso? Bueno, el autor propone que para comenzar podríamos sentarnos a ver películas agradables y divertidas, podríamos comenzar a jugar con niños, pasar parte de nuestro tiempo compartiendo bromas con los amigos, o contando chistes. Estas actividades estimulan la vida de cualquiera con elementos positivos, y en poco tiempo transforman nuestra actitud hacia el lado positivo.

Efectivamente es imposible sustraerse de todas las cosas negativas que nos rodean, pero aún así podemos mantener una actitud positiva enfocando nuestra atención y nuestro tiempo en las cosas buenas, en las cosas positivas que tiene para ofrecernos la vida, esta nuestra vida.

Nuestra actitud positiva beneficia también a quienes nos rodean

Nuestra actitud positiva también podrá beneficiar a los que nos rodean, por ejemplo, cuando alguien ve a otra persona que está pasando por un mal momento, lo más que hace es dar consejos para salir de esa situación, sin embargo, en muchas ocasiones todo lo que necesita la gente es que alguien se les aproxime y se siente con ellos y los escuche. Si tu mantienes una actitud positiva, será capaz de ayudar de cualquiera, podrás reconfortalo incluso sin decir una sola palabra. Tu presencia bastará.

¿Si es algo tan maravilloso mantener una actitud positiva, y pensamientos positivos, por que la mayor parte de las personas adoptan una posición negativa?
La respuesta es a veces tan obvia que no nos damos cuenta: algunos que muestran una actitud negativa lo único que estan haciendo es enviar en realidad una señal para que se les tome en cuenta.

Antes de que me malinterpretes, sentirse triste o enojado en sí no es algo malo, pero permitir que esto se traduzca en pensamientos que vayan más allá, no son algo saludable. Si, a veces es necesario llorar, a veces es necesario meditar y cerrarse en un pequeño capullo para reflexionar o lamer las heridas que nos han inflingido, este puede ser un mundo con elementos que dañan, pero no dejes que vaya más allá. Levántate, piensa en esas cosas lindas de la vida, piensa en lo hermoso de estar vivo, en lo maravilloso de tener seres que te quieren, que te rodean, que se preocupan por ti, piensa en lo hermoso que será devolverles ese cariño y esa actitud con otra actitud más positiva aún.

Retroalimenta lo positivo. 
Digiere y desecha lo negativo. 
Siempre hay esperanza, los problemas siempre se pueden superar.
Ahora a ponerlo en práctica, comienza hoy: Piensa positivamente, actua positivamente, se una persona con una actitud positiva ante la vida y triunfa.

sábado 6 de noviembre de 2010

Consejos para decidirse en la vida

Las decisiones que tomamos dirigen nuestras vidas
La vida se dice que es un camino. Para algunos largo para otros más corto. Unos llenos de rocas y otros maravillosamente diseñados. Los hay con grandes y numerosas curvas y otros directos. En nuestra vida muchos caminos se irán abriendo a medida que emprendemos este viaje llamado vida. Existen caminos que conducen a una vida llena de bondad, o vocación religiosa. Otras decisiones nos llevan por caminos que conducen a la fama y la fortuna, o al aislamiento y la pobreza. Existen caminos hacia la felicidad y caminos hacia la más absoluta de las penas. Caminos que conducen a la victoria y caminos que conducen a la derrota.

Como en cualquier otro camino que tomemos, en la vida habrán esquinas, desviaciones y encrucijadas. Quiza el camino más inquietante que uno puede encontrar en la vida es aquel que nos lleva a una encrucijada, con cuatro diferentes direcciones de las cuales escoger, y con muy poco conocimiento de adonde conduce cada una de ellas. ¿Qué camino tomar? ¿Qué decisión será la correcta? ¿Cual decisión dará a nuestra vida algo valioso de ser vivido? ¿Tomarás una decisión, un destino, un rumbo o simplemente te quedarás frente a la encrucijada sin poder decidir?


Ninguna decisión en la vida está garantizada
Nunca sabrás a que lugar conducirá a tu vida una decisión que hoy decidas tomar hasta que la hayas tomado. No existe ninguna garantía en la vida. Esta es una de las más importantes cosas que necesitas saber sobre la vida. Nadie te puede decir que escogiendo la que hoy parece la decisión correcta llegarás a la felicidad. Amar a alguien con todo tu corazón no te garantiza que la otra persona también te ame. Obtener la fama y la fortuna tampoco son garantía de felicidad. Existen demasiadas variables que no controlas y que son imposibles de tomar en cuenta para un resultado final. Sin embargo, tu tienes el poder de tomar las decisiones que quieras, y sólo tu tienes el poder de construir tu destino y tu vida.


Las malas decisiones siempre pueden ocurrir
Si hubieras sabido que tomabas la decisión incorrecta, la habrías tomado de todos modos? Probablemente no, por qué tomar un determinado camino si sabes que no conduce a algo bueno. Por qué tomar una determinada decisión si sabes de antemano que no es la mejor opción. Sólo después de que se ha tomado una decisión y se observan los efectos uno puede determinar si fue la correcta o no. Si las consecuencias de tu decisión te son de provecho, beneficio, utilidad o regocijo, entonces habrás escogido bien. Pero puede que ocurra exactamente lo contrario, pero como saberlo anticipadamente. ¿Ante el temor de que escojas mal, prefieres simplemente no escoger? ¿Y de no tomar una decisión, donde queda tu vida? Sin una decisión, jamás puede darse la posibilidad de que hayas escogido bien. Recuerda que aunque las malas decisiones pueden ocurrir, eso no puede detener tu vida, no puedes privarte de seguir adelante.


Decídete: toma el riesgo

Ya que la vida no ofrece ninguna garantía y nunca sabrás de antemano de que la decisión que tomas podría ser la incorrecta hasta que la tomes, entonces debes asumir el riesgo y decidirte. Controla tu vida, decídete. Definitivamente es mejor tomar decisiones, buenas o malas, que quedarse en el limbo, en la indeterminación, en la inacción, en la muerte en vida. Aúnque es cierto que una mala decisión podría llevarte al fracaso, también es cierto que puede, esa decisión que tomes hoy, llevarte a una oportunidad inmejorable para que se habrán nuevos y mejores caminos en tu vida. Todo es cuestión de el punto desde el que se lo vea. Tu tienes la posibilidad de tomar la decisión entre ser un viajero perdido o un accidental turista de la vida. Tu debes sacarle provecho y encontrar lo mejor en ella. Sin embargo, nunca tomes decisiones apresuradas. Tomar riesgos en la vida no implica ser descuidado, imprudente o en definitiva estúpido.

Recomendaciones al momento de decidirse

Consigue toda la información que puedas

Nunca podrás tomar ninguna decisión si conoces muy poco sobre la situación que estás encarando. Debes haberte respondido por lo menos lo siguiente: qué, quién, cuando, dónde y porqué. ¿Cuál es la situación? ¿Quienes son las personas que estan involucradas? ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Adónde conduce? ¿Porqué estoy en esta situación?. Debes preguntarte y responder estas preguntas para poder tomar una decisión en la vida. La mayor parte del tiempo para que no podamos decidirnos es porque no tenemos la suficiente información sobre el asunto.



Identifica y encuentra alternativas

¿Qué opciones me deja esta situación? A veces las opciones son muy escasas, pero en otras ocasiones son numerosas. ¿Pero que hacer cuando crees que la situación no ofrece alternativas? Este debe ser el momento en el que crees las tuyas. Sé creativo. Desde la más simple hasta la más complicada, revisa todas tus ideas. No descartes ninguna. En ciertas ocasiones es probable que la idea más improbable, alocada, absurda o impensable pueda proporcionar el camino correcto. Si se hace necesario pide a tus amigos para que te ayuden a encontrar alternativas y tomar la decisión más correcta, pero asegurate de ser tú quien la tome.


Sopesa lo positivo y lo negativo de cualquier opción

Sopesa cada una de tus opción contrastando las ventajas y las desventajas que te ofrece a tí. De este modo estarás más consciente de las consecuencias o efectos que tenga la decisión que tomes.


Confía en ti mismo y toma la decisión

Ahora que ponderaste tus opciones, es tiempo para que confies en ti mismo. Recuerda que no existen garantías y que las malas decisiones siempre pueden existir. Asi que decídete, escoge una opción, una alternativa, un camino. Has hecho todo lo necesario para que puedas estar convencido de que la decisión que tomas es la mejor de las opciones que tienes en este punto de tu vida.

La decisión está tomada. Afronta sus consecuencias, buenas o malas. Es posible que te lleve al paraíso prometido o te hunda en un mar de problemas. Pero lo importante es que escogiste vivir tu vida en lugar de permanecer coo un espectador pasivo de su propia vida, esperando a ver cuando se apaga la luz y se cierra el escenario. Si fué una decisión correcta, sólo el tiempo lo dirá. No dejes espacio a los remordimientos, en su lugar, ocúpalos con las lecciones que estarás aprendiendo y recuerda de que siempre tienes la posibilidad de tomar mejores decisiones en el futuro. Tu eres el arquitecto y el único que decide como construir su vida.

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